Microbiota: obesidad y flora intestinal

Microbiota: obesidad y flora intestinal

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¿Qué tienen que ver la microbiota, o flora intestinal, y la obesidad? La obesidad ha pasado a ser un problema creciente en nuestro país. Debido a su relación con la diabetes tipo 2, hipertensión arterial, dislipidemia, enfermedades cardiovasculares o incluso cáncer, entre otras, han surgido múltiples publicaciones que plantean un posible rol de la microbiota intestinal.

¿Qué es la microbiota?

La microbiota, o flora intestinal, es el conjunto de bacterias que habita el intestino y que se considera ya un órgano más en el proceso digestivo. Con más de 1.000 especies bacterianas diferentes, cumple funciones tan variadas en el organismo humano como nutrición, protección, desarrollo y proliferación celular, y regulación de la respuesta inmune.

Cada persona presenta una microbiota intestinal única con una gran variabilidad en su composición entre distintos individuos. Al momento de nacer, el intestino es estéril y tras el parto, a partir de la flora vaginal y gastrointestinal de la madre y junto con la alimentación y la exposición al ambiente, se van adquiriendo otras especies bacterianas.

Las principales bacterias corresponden a tres grandes familias: firmicutes, bacteroidetes y actinobacterias. Como norma general, una persona es más saludable cuanta más diversidad de especies tiene en su microbiota, sobre todo de bacteroidetes sobre firmicutes.

¿Qué puede afectar negativamente a mi microbiota?

  • Medicamentos por vía oral
  • Alimentación deficiente con exceso de grasas saturadas, carnes rojas y azúcares refinados
  • Estrés mantenido
  • Laxantes de origen químico
  • Trastornos digestivos
  • Hábitos poco saludables como el tabaco o la ingesta excesiva de alcohol

¿Cómo sé si mi microbiota es la adecuada?

Las alteraciones en la composición de la microbiota intestinal o la desaparición de especies bacterianas pueden traducirse en:

  • problemas digestivos recurrentes: cólicos, estreñimiento, diarrea, digestiones pesadas, gases, colon irritable…
  • intolerancias alimentarias
  • deficiencias de vitaminas y minerales
  • obesidad y enfermedades asociadas

Si sufres estos problemas con frecuencia es recomendable acudir a un especialista que evalúe tus  hábitos y que determine cuál puede ser la mejor solución para mejorar tu flora intestinal y tu salud.

¿Cómo puedo yo mejorar mi flora intestinal?

La aplicación de estrategias dietéticas destinadas a mejorar la composición de nuestra flora se ha propuesto como medio para controlar los trastornos metabólicos de forma más eficaz. La comida que tomamos diariamente juega un papel fundamental en el mantenimiento de la diversidad y del propio funcionamiento de nuestra microbiota.

La mayoría de los estudios al respecto se basan en la administración de prebióticos y probióticos.

¿Cuál es la diferencia entre un prebiótico y un probiótico?

Prebióticos: son ingredientes presentes en alimentos de origen vegetal y en la leche materna que favorecen el crecimiento y la actividad de determinadas bacterias autóctonas. Los más conocidos son la inulina y la oligofructosa. Forman parte de alimentos con fibras no asimilables por nuestro sistema digestivo que se fermentan en el tracto gastrointestinal. Los encontramos en alimentos como:

  • el ajo
  • la cebolla
  • la alcachofa
  • los espárragos
  • el puerro
  • achicoria
  • banana
  • diente de león
  • microalgas
  • granos enteros

Probióticos: son microorganismos vivos que, ingeridos en cantidades adecuadas, se suman a nuestra microbiota propia, haciéndola más rica y variada. Están presentes en alimentos fermentados como:

  • kéfir
  • kimchi/ schucrut
  • kombucha
  • tempeh
  • chocolate negro (cacao fermentado)
  • suplementos probióticos específicos

Recuerda que lo más importante siempre es mantener una  dieta lo más variada posible.