Liposucción por Ultrasonidos

Liposucción por Ultrasonidos

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¿Qué es la liposucción por ultrasonidos?

En los últimos quince años hemos asistidos al desarrollo de la liposucción como técnica principal para la extirpación de la grasa corporal. Después de múltiples modificaciones y refinamientos se ha convertido en la cirugías más solicitada por la pacientes. Actualmente un concepto nuevo de liposucción está llegando a nuestro país, la liposucción ultrasónica. (U.A.L.)

Aunque se está iniciando en nuestro país, en el resto de Europa tiene una historia de casi diez años. Al final de los años 80, Zocchi  en Italia se comenzó a aplicar loa ultrasonidos como energía complementaria para la fragmentación de la grasa subcutánea y su posterior aspiración  Pero su uso  se extiende a otros campos de la medicina como es la neurocirugía; en donde se consigue mantener campos quirúrgicos prácticamente exangües y mantener intactos los vasos sanguíneos; con una finalidad similar se aplica en el campo de la cirugía hepática y esplénica; así como en la cirugía renal.

Los ultrasonidos son una forma de energía mecánica ( ondas de sonido ) que es generada por los cambios eléctricos que sufren ciertas sustancias cristalinas.  Si uno de estos cristales es sometido a una fuerza mecánica se produce la aparición de potenciales eléctricos en su superficie; y de manera inversa, cuando un cristal se somete a la acción de un campo eléctrico sufre una deformación resonante con una frecuencia determinada. Las aplicaciones de estos conceptos son muy conocidas entre nosotros, por ejemplo un micrófono, un oscilógrafo, etc. En U.A.L. el cristal piezoeléctrico es el encargado de transformar la energía eléctrica en mecánica.

Estos ultrasonidos están fuera del rango de audición del oído humano y superan los 20000 hercios. Cuando los ponemos en contacto con un tejido con baja densidad como puede ser el agua o la grasa se forman microcavidades o pequeñísimas burbujas en el exterior de la célula del organismo que almacena la grasa, adipocito. A medida que recibe el ultrasonido las burbujas crecen en número y originan ondas que producen deformaciones y consiguen la ruptura de la pared celular. Cuando se han fragmentado estas células se forma una emulsión oleosa que se puede succionar fácilmente.

La preparación previa a la aplicación del ultrasonido no difiere en mucho de la liposucción convencional. Se realiza en quirófano bajo anestesia locorregional o general y con las garantías de asepsia que cualquier intervención precisa.

El tiempo quirúrgico se compone de tres fases. En un primer momento se procede a la infiltración del territorio a tratar con una solución de anestésico local y adrenalina, una sustancia para disminuir el sangrado. En un segundo momento se aplican los ultrasonidos para licuar la zona de grasa a tratar y por último se succiona la emulsión oleosa resultante.

En la  segunda se procede a la aplicación del ultrasonido. Se realizan unas incisiones en la piel, previamente marcadas de forma estratégica para poder abordar todo el territorio a tratar y que queden lo mas ocultas posibles. A través de ellas se introduce tanto la solución con el anestésico y la adrenalina como la cánula que nos permite llevar el ultrasonido hasta la célula grasa. Estas incisiones no son mayores de un centímetro y al final de la intervención se suturan. Durante la realización de la fase de ultrasonido se colocan unos protectores de piel para evitar tanto la fricción, que se puede producir por los movimientos que se realizan para aplicar el tratamiento en toda la zona deseada; como el mínimo calentamiento que generan los ultrasonidos como energía mecánica que es. En este último detalle es importante resaltar que la elevación de temperatura es francamente pequeña; en todo momento se puede tocar la cánula con la mano y se han realizado estrictas mediciones de la temperatura en la zona diana del U.A.L. encontrándose mínimas elevaciones que en ningún caso han llegado a décimas de grado. Se puede descartar prácticamente por completo la posibilidad de una quemadura interna.

A pesar de incluir una fase mas que la liposucción convencional, el tiempo quirúrgico es prácticamente el mismo  y se pude asociar a otras cirugías como la abdominoplastia, reducciones mamarias.

El postoperatorio es más confortable comparado con el de la liposucción convencional. Hay una menor incidencia de hematomas debido a dos causa. La solución que se introduce para trabajar en un medio tumescente incluye la adrenalina que es un potente vasoconstrictora, disminuye eficazmente el tamaño de los vasos sanguíneos. Y la segunda razón es que los ultrasonidos son selectivos con las estructuras de baja densidad dejando intactos los componentes del tejido conectivo, no sólo los paquetes vasculares, sino también todas las fibras de anclaje que unen la dermis con las zonas profundas y cercanas al músculo. El grado de anemización es prácticamente nulo.

La cirugía lleva asociado la toma de un antibiótico durante cinco días y analgésicos o antiinflamatorios según la demanda de la paciente, que normalmente tampoco supera los cinco primeros días.

Al mantener más estructuras de tipo vascular intactas (arterias, venas y linfáticos) el edema postoperatorio, propio de cualquier cirugía, desaparece con mayor rapidez permitiendo a la paciente volver a su vida cotidiana con más prontitud. Además aconsejamos la realización de masajes que combinen tanto el drenaje linfático como el amasamiento prácticamente desde el segundo día y con una frecuencia de mínimo tres por semana.

Otro punto importante es la faja. Se recomienda su uso desde el quirófano, en donde el propio cirujano la coloca inmediatamente después de la cirugía, hasta completar un mes de postoperatorio.

Tampoco aconsejamos la realización de deportes inmediatamente después de la cirugía, sino esperar un periodo de tres semanas y comenzar estos de forma moderada y progresiva.

Una de las grandes ventajas que nos aporta este método es su selectividad por las estructuras de baja densidad como son el agua y la grasa. Es un sistema cuya célula diana es el adipocito respetando el resto de las estructuras. Con la liposucción convencional la extracción grasa se realiza mediante el movimiento mecánico del médico y la succión negativa de un aspirador;  incluyendo también al tejido conectivo, con los vasos, tabiques fibrosos y resto de estructuras que componen este.

Gracias a la persistencia de un mayor número de estructuras fibrosas se mantienen más conexiones entre la piel y los tejidos profundos; esto permite que  la piel se adapte mejor al nuevo contorno de la paciente y quede menos fláccida. No sólo eso, sino que aumenta el número de las indicaciones quirúrgicas de liposucción al poder obtener un buen resultado en pieles fláccidas , en edades avanzadas y en zonas típicamente difíciles como eran los brazos y la cara interna de los muslos. En estos dos últimos casos los ultrasonidos han desplazado a indicaciones quirúrgicas típicas de estiramiento.

Cómo resumen los ultrasonidos son un paso más en las posibilidades de la cirugía plástica que han cambiado los planteamientos quirúrgicos de la remodelación corporal: ahora podemos ofrecer buenos resultados en casos que antes se desestimaban y tenemos una opción a considerar frente a la cirugía en los casos de cara interna de muslos y brazos.