La operación

Aumento de pecho con prótesis

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Qué es el aumento de pechos con prótesis

El aumento de pecho con prótesis, o mamoplastia de aumento, es una técnica quirúrgica que ayuda a mejorar el tamaño y la forma del pecho. Consiste en realzar el seno mediante la colocación de la prótesis. Esta intervención es la solución para:

  • Aumentar el tamaño de los senos
  • Corregir asimetrías provocadas por la diferencia de tamaño
  • Corregir falta de volumen en algunas zonas de la mama después de un embarazo o la pérdida de peso

 

La Operación

Antes de la operación

Antes de la operación es muy importante que la Dra. Jiménez te explore, además de hablar de los deseos de forma y de tamaño que tengas sobre tu pecho.

En la exploración, es importante valorar el tamaño y la forma de las mamas, buscar asimetrías en la mama y en el pezón. También hay que detectar posibles diferencias en las costillas o los músculos que pueden generar asimetrías después de la cirugía si no se diagnostican previamente.

Además, antes de la cirugía, se debe valorar tu estado de salud. En la entrevista clínica deberás proporcionarle toda la información de tu historial clínico a la Dra. Jiménez. Además, se realizarán analíticas completas de sangre, electrocardiograma y, si es preciso, una radiografía del tórax. Es muy importante estudiar la situación de la mama así como la historia familiar de posibles enfermedades asociadas.

Antes de la cirugía también tendrás una entrevista con un fisioterapeuta que te ayudará a preparar los días posteriores a la cirugía. Te dará indicaciones para que evites posturas que puedan empeorar tu malestar y te ayudará a preparar los masajes de drenaje linfático que se asocian a la cirugía. Estos masajes reducen la inflamación, el dolor y ayudan a mejorar muscularmente. De este modo se acorta el proceso postquirúrjico, te incorporarás antes a tu vida diaria y tendrás una mayor sensación de confort.

 

La anestesia

La operación se puede realizar con dos tipos de anestesia: local más sedación o general.

Anestesia local más sedación: para la sedación se te colocará un suero en vena por dónde el anestesista inyectará los sedantes. Estos sedantes te mantendrán profundamente dormida durante toda la operación, manteniendo tu propia respiración espontánea. Cuando la operación termine, se cerrará el goteo de la sedación y se te aplicarán antídotos a estos sedantes, por lo que saldrás del quirófano despierta y hablando aunque con un poco de somnolencia. Para que no sientas dolor en las zonas operadas, se te administrarán inyecciones de anestesia local.

Anestesia general: se te aplicaran los medicamentos necesarios hasta llevarte a un plano profundo de pérdida de la consciencia. Por lo tanto, sería necesario conectarte a un respirador artificial para asegurar la buena oxigenación de la sangre. Te despertarás una vez finalizada la operación cuando el anestesista corte el flujo de la anestesia.

La anestesia general está indicada para cirugías de grandes zonas o para procedimientos combinados, por eso la Dra. Jiménez acostumbra a trabajar en este operación con anestesia local más sedación. En algunos casos muy específicos se puede recurrir a la anestesia general. La sedación te aporta máxima seguridad evitando la aplicación de medicamentos tipo relajantes musculares o, como comentábamos, la conexión a un respirador, así como los efectos secundarios de estas dos técnicas. No tendrás sensación de estar en la cirugía ni tendrás recuerdos del momento de la intervención, al contrario, tendrás sensación de relajación.

 

La operación

Antes de la operación se realizará un marcaje exacto de la zona a operar tanto en posición de pie como tumbada. Durante la operación se te aplicará la anestesia local, al estar sedada no tendrás ninguna sensación de dolor ni la ansiedad que puede generar ser consciente de la operación.

 

El postoperatorio

En el postoperatorio inmediato, tendrás un vendaje para evitar la inflamación excesiva y, a la vez, hará de sujetador. Deberás permanecer en el hospital durante varias horas, después de las cuales te podrás marchar a casa ya que no es en absoluto indispensable pasar la noche en el hospital.
La anestesia local que se ha usado durante la operación ayudará a controlar el dolor inicial, para el dolor de los días posteriores se te recetarán los medicamentos mejor indicados para tu caso. La intensidad del dolor tras la operación es muy específica de cada persona, depende de tus experiencias previas y de tu tolerancia al dolor.

Las revisiones son múltiples y especialmente los dos primeros meses. Después de la cirugía recibirás masajes de drenaje linfático realizados por un fisioterapeuta y deberás acudir a la clínica con regularidad, por lo que el control es inmediato y muy frecuentes. En las dos o tres semanas posteriores, las mamas suelen estar muy sensibles por lo que no es aconsejable el contacto físico excesivo. No es necesario retirar puntos ya que se trata de una sutura enterrada en la piel, tan solo se retira el vendaje de las mamas en la primera visita de control y se coloca el sujetador que deberá llevar las primeras semanas. No se aconseja movilizar los brazos excesivamente en los primeros 15 días. La vuelta al trabajo se suele realizar pasados también esos días, aunque la reiniciación del ejercico físico se retrasan casi dos meses para asegurar la creación de la cápsula periprotésica. Las cicatrices permanecen rosadas en los primeros meses y luego van aclarando progresivamente durante el primer año.

Después de los primeros meses, durante el primer año, se realizan controles cada dos meses. A final de este periodo se recomiendan revisiones cada 2–3 años o si se siente cualquier molestia.